jueves, 27 de mayo de 2010

Sincericidio

Con los años (y a veces sin también) la gente va perdiendo filtros y sin querer vomitan sus pensamiento antes de que pasen por un cuarto intermedio de análisis.
El otro día fui con mi madre al taller a retirar el auto que había sido roto por unos chorros en Cinemark de Palermo (aviso, cuidado!). Desde que soy chiquita y tengo uso de razón mis padres llevan el auto al mismo mecánico. Antes de salir del taller se acerca el dueño, Tito –que es una especie del personaje que siempre la tiene claaaaaaara-, se apoya en la ventana del conductor y asomando la cabeza por ese cuadro me dice a mí que estaba de acompañante:
- ¿Sabe’ lo que era tu mamá de jóven????
- No (contesto intrigada)
- Maquina, maaaquina, maaaaaaaquina.

(Fuerte, jojojo!).

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