Que cosa tan llamativa y peculiar como las maestras jardineras logran mimetizarse tanto con el entorno y adoptar un vocabulario verbal, gestual y boludo como el de sus propios niños-alumnos. Por ejemplo, ¿Por qué tenemos que escucharlas siempre hablar en diminutivo????
"Buen día papá, buen día mamá, tengo una temita para hablar con ustedes. (Los sienta en dos sillitas diminutivas de pendejos y pasa a comentarles que la inquieta). Juancito no se estuvo portando muy bien ultimamente porque está molestando bastante a sus compañeritas en los recreos. Además, estamos preparando la fiestita de fin de año donde vamos a mostrar bailecitos, vender empanaditas y eso requiere de mucho esfuerzo para nosotras, las maestras, y también para ustedes, los papás claro...
Chicos nooooo, a las plantitas no las pueden tatar mal, no pueden arrancarle las hojitas. Pobrecita la pobre plantita , tan chiquita, no se les hace eso. No, no y no.
Lo peor es que seguramente deben hablarle así a sus hijos, a su marido y a sus allegados... Que locura! Porque pasar tanto tiempo gesticulando y hablando con "ita" e "ito" como agregado de todos los sustantivos debe resultar innato a la hora de querer expresarse con "otros".
Ojo, que este síndrome excede a las maestras y penetra en otros grupos sociales...
¿Cuántas veces te mandan un besiiiito enooorme?
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