En estos tiempos hay un tema recurrente que generalmente ellos lo resumen diciendo “Las minas están todas locas” y ellas contestan “Los que quedan sueltos son unos inmaduros o unos mambeados”. El diálogo entre ambos géneros es una madeja de lana. Yo respondiendo a mi género, diría que no estamos todas locas; hay algunas que sí, otras más o menos y otras que no. Hay de todo en la pecera pero hay que saber qué pescar. Gran pregunta que pocas conocemos la respuesta, porque generalmente elegimos al equivocado o al no correspondido –claro que hablo de las solteras, por algo estamos solteras-.
Hay diferentes teorías al respecto, a las dos primeras me las dieron a conocer dos hombres diferentes y la última es mía; así que tenemos las dos campanas de la cuestión. La primera es “la complejidad psicológica y la falsedad de la mujer por naturaleza”. La segunda la llamaríamos “cambio de rol” y la tercera “El problema comunicacional entre hombres y mujeres, que además está afectado por las nuevas tecnologías”.
“Nunca llegás a conocer verdaderamente a una mujer; n-u-n-c-a” empezó diciendo el primero NN1. Yo me quede pensando… Enseguida se me vino a la cabeza que nosotras mentimos bastante cuando estamos en la cama, en cuestiones de orgasmos y esas cosas. Después buceé un poco más en mi cabeza y no encontré otro indicio de mentira o falsedad, así que respondí “Para nada, no estoy de acuerdo”. El supuesto venía por el lado que las mujeres tienen una psicología compleja que un día las hace actuar de una manera y otro día decir o hacer otra cosa. Pasar de estar contentas a estar enojadas, de amar a alguien o a algo y después dejar de hacerlo. Con esto sentí que me estaba diciendo: las minas no saben lo que quieren (en la vida) o a quién quieren. Mmnnn…. Que existan relaciones frustradas estoy de acuerdo; ahora la culpa es de los dos, siempre es compartida. De todas maneras me parece que sí existen las mujeres que dejan ver su esencia. Cuesta, y hay que trabajar para lograrlo, pero existen. Eso se da cuando dos personas se conectan de una manera especial, determinada, mágica, casi perfecta y complementaria. Y de a poco uno va mostrándose, sin darse cuenta a veces, como uno verdaderamente “es”, con lo que hay en la escena y en el backstage. Yo quiero creer que se puede. Aunque atentaron con pincharme la burbujita; pero se puede. No somos simuladores; somos personas tal como ellos, con la diferencia que sufrimos de alteraciones hormonales, nada más.
Tema b: el cambio de rol. Ya se habló mucho del cambio del rol de la mujer en la sociedad y todos estamos sobreinformados y saturados de ese issue. Ahora las mujeres quieren competir con los hombres cumpliendo y desarrollando sus mismas funciones, más que nada en el aspecto laboral. De ahí que surja la dificultad para comprender cómo actúa una mujer fuera de su “hábitat natural” (como era antiguamente). Pasamos a ser una competencia compleja porque quién no dijo alguna vez “qué jodidas que son las minas laburando”. A esto le sumo el nuevo fenómeno tragicómico de las peleas. Ahora ellas también se pegan piñas. Paris Hilton vs Lindsay Lohan; Pampita vs Macedo. Acá hay alternancia de roles loco. Too much.
La tercera teoría significa que no nos estamos entendiendo porque nos comunicamos mal. ¿Qué pasa? Vivimos en un mundo dinamitado por la tecnología donde cada persona puede mostrarse, personificarse, y hablar desde un lugar público a, a veces, personas no públicas. (Indirectas en facebook puestas en la parte que dice “What’s on your mind”). Hay que volver a los encuentros analógicos y no digitales. Odio el histeriqueo por mensaje de texto! Se interpretan dos o tres teorías sobre una misma frase. Bien lo ilustra Drew Barrymore en la película He’s not that into you cuando dice que para saber si el flaco que le interesa la llamó o le contestó y/o apareció tiene que chequear en siete tecnologías diferentes y lo que es peor “being regected by all of them. It’s exausting!”. Antes sólo estaba el teléfono o el tete a tete. ¿Cómo vamos a entendernos por facebook, myspace, SMS’s, mails, blogs, twitter y fotos colgadas q no sabés de qué fiesta salieron? Las cosas están complicadas y por eso surgen esas frases determinantes, categóricas y prejuiciosas como “están todas locas”. Y tal vez estemos todos un poco locos; y si es así querámonos un poco más entonces, porque entre locos lindos hay diversión garantizada.
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