El Literal:
Twitter se rige por una consigna simple que el Literal sigue al pie de la letra: “¿Qué estás haciendo?”. La respuesta es esperable: “Lavándome los dientes”, “Yendo a trabajar”, “Llenando una planilla de Excel”, “Llenando otra planilla de Excel”, “Cocinando un arroz instantáneo”, “Yéndome a dormir”, y así sucesivamente, con mínimas variaciones, a lo largo de toda su vida. Este tipo de usuarios, con toda su sensatez a cuestas, rara vez tiene seguidores. Los tendría, quizá, si su vida fuera la de Justin Timberlake.
La Presumida tilinga:
La presumida quiere convencer a todos de que tiene la vida de Paris Hilton, pero en lugar de mostrarla en un reality show por FOX, prefirió mostrarla en Twitter: “Tomando daikiris en la terraza”, “Navegando en el delta con Fede”, “¡Me quiero morir! ¡Llegó el resumen de la tarjeta!”, “Me voy mañana a New York, si alguien sabe de un buen hotel que mande DM”, “Yendo a la Final del Abierto de Polo con Bauti… ¡aguante Chapaleufú!”, y similares delirios de esquizofrénica pomposa.
El Gordon Gecko:
Está obsesionado en demostrar su know how en finanzas, management y economía. Por eso todos sus Tweets implican, por lo menos, 100 millones de dólares en juego: “Última conferencia de Steve Jobs consiguió subir las acciones de Apple un 11%”, “General Motors perdió US$ 800 millones este trimestre… ¿se viene la quiebra?”, “Mal comienzo para Obama en sus relaciones con China, principal prestamista de EEUU”. Pero por favor… paremos esta mentira de una buena vez, si todos sabemos que vas al supermercado el día del descuento.
El Rain Man:
Al usuario Rain Man no le importa nada de nada. Él vive su mundo, simplemente suelta frases a la marchanta y el que quiera sumarse, que se sume: “Tomá hija de puta!”, “Te cagué”, “Y bue, la vida es así”, “In your face mother fucker!”, “Qué jugador que soy…”, “La maté porque la amaba” y demás incoherencias sin conexión aparente. Para serles sincero, y basándome en la observación sistemática de esta red social, la enorme mayoría de los mensajes tienden al formato Rain Man y muchos, sin embargo, consiguen establecer el diálogo con otros Rain Men.
La Copada:
Es la típica mina que no le niega el saludo a nadie, la que saluda a todos los porteros de la cuadra, la que sabe el nombre de todos los kiosqueros del barrio, la que siempre está con una sonrisa. Es como una cruza de animadora infantil y tía esclerótica: “Buen día chicos!”, “¿Cómo andan todos por ahí?”, “Que en estas Navidades todos encontremos la paz y la estrella de Belén ilumine nuestros caminos”, “Me voy a la camucha… hasta mañana!”.
El Vivito / La Vivita:
No encaja del todo en Twitter y sin embargo no hace mayores esfuerzos por integrarse, no revisa los Retweets, no contesta los mensajes, no obedece la consigna, a él simplemente se le ocurrió que este podía ser el formato ideal para registrar sus ocurrencias y poco le importa lo que hagan los demás: "Tengo 12 horas para bajar 5 kilos, quizá me ampute una extremidad", "La gente que tira cañitas voladoras, o la que hace jodas el día de los inocentes, es fronteriza", "Cuando dejan de darte asco las frutas del pan dulce, es que te volviste viejo".
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